Salud reproductiva

Mueren al año alrededor de 300 mujeres por preeclamsia

Los síntomas de la preeclamsia son dolor de cabeza, elevación de la presión arterial, hinchazón, edema, dolor en la boca del estómago o debajo de la costilla derecha, zumbido de oídos, orina escasa, muy oscura o con sangre
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Mueren al año alrededor de 300 mujeres por preeclamsia

Se estima que cada año entre 8 y 10 por ciento de las mujeres que se embarazan presentan preeclamsia, una enfermedad propia de la etapa de gestación que lesiona diferentes órganos, como hígado, riñón, además de alterar la coagulación, y de no atenderse a tiempo puede avanzar hacia la eclamsia y causar la muerte de la gestante.

La jefa de Terapia Intensiva del Hospital de la Mujer, Yolanda Rivas, indicó que al ser de causa desconocida, cualquier mujer embarazada puede presentar esta enfermedad, cuyos síntomas son más frecuentes a partir de la semana 20 del embarazo, aunque por lo general desde antes hay alteraciones imperceptibles.

El riesgo aumenta 24 por ciento cuando la mujer tiene hipertensión arterial, insuficiencia renal, diabetes u otra enfermedad crónica. Asimismo, es más probable que la padezca quien la sufrió en anteriores embarazos, tiene antecedentes familiares de la enfermedad, obesidad, trastornos del metabolismo de lípidos, triglicéridos o colesterol elevado, embarazo antes de los 18 o después de los 35 años de edad, estrés y desnutrición, de acuerdo con un boletín de la Secretaría de Salud (8 de octubre de 2011).

Una embarazada debe sospechar que padece preeclamsia si tiene dolor de cabeza, elevación de la presión arterial, hinchazón, edema, aumento de peso fuera de lo normal de acuerdo con la semana de gestación, o complicaciones más graves como dolor en la boca del estómago o debajo de la costilla derecha como consecuencia de la alteración del hígado, zumbido de oídos, ve luces y orina escasa, muy oscura o con sangre.

La especialista añadió que también puede haber sangrado en encías, aparición de pecas rojas en piernas rojas o brazos y retardo de crecimiento intrauterino del bebé o poco movimiento.

Estas manifestaciones se presentan debido a que la preeclamsia es una enfermedad que daña el endotelio, una de las capas de las arterias y venas que tiene entre sus funciones regular la presión arterial “es como un colador que selecciona las sustancias que deben pasar” y se encuentra en todo el organismo.

Al haber una disfunción endotelial, esta capa deja pasar hacia los órganos sustancias que deberían estar adentro del torrente sanguíneo, ocasionando hinchazón de hígado, riñón corazón y cerebro, derrames o acumulos de agua en pulmones o riñón y otras alteraciones.

En consecuencia, puede haber ruptura de hematomas en hígado, hemorragias cerebrales, renales, problemas de coagulación intravascular diseminada con manifestaciones de sangrado en diferentes partes del organismo.

Sin embargo, algunas pacientes tienen complicaciones más severas que se agregan a las anteriores como las convulsiones, es decir, entran en la fase de la eclamsia, que pone en riesgo su vida.

En el caso de la preeclamsia o eclamsia, la primera causa de muerte es la hemorragia cerebral, seguida de la formación y ruptura de hematoma en el hígado.

Ambas fases son exclusivas del embarazo y de causa desconocida, por lo que es difícil prevenir la enfermedad, sin embargo si la mujer acude al médico antes de estar embarazada, se pueden detectar los factores de riesgo y los síntomas.

Este proceso también causa daño a la circulación de la placenta con hemorragias o infartos. En consecuencia, los bebés dejan de crecer intrauterinamente, nacen prematuramente y son de bajo peso al nacer, lo que puede generarles retardo motor o de desarrollo de aprendizaje y en la edad adulta tienen más posibilidad de hipertensión o infarto.

Indicó que en México mueren al año alrededor de 300 mujeres por eclamsia. En el Hospital de la Mujer, debido a la adecuada atención, en los últimos tres años no ha ocurrido muerte alguna por esta causa.

Finalmente recomendó a una mujer embarazada reducir el consumo de sal, ingerir proteínas como carne, leche, huevos, calcio y acudir regularmente a su revisión médica para detectar a tiempo cualquier problema con base en ello tomar las medidas adecuadas.