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“Tierra negra” de Amazonia brasileña aumenta de forma significativa diámetro de árboles, según estudio

SAO PAULO, 24 mar (Xinhua) — Científicos brasileños demostraron que pequeñas cantidades de la llamada “tierra negra” de la Amazonia, un suelo antropogénico creado por antiguas poblaciones, pueden aumentar de manera significativa el crecimiento de árboles para reforestación, señala un estudio divulgado hoy por la estatal Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Sao Paulo (FAPESP, siglas en portugués). La investigación, realizada en el estado de Amazonas, en el norte de Brasil, mostró que el uso de este tipo de suelo incrementó hasta en 55 por ciento la altura y en 88 por ciento el diámetro del tronco del árbol lapacho, conocido como ipê-roxo, (Handroanthus avellanedae), en comparación con plantas de la misma especie que no recibieron el tratamiento. De acuerdo con el estudio difundido por la FAPESP, en el caso del paricá (Schizolobium amazonicum), una especie amazónica, el aumento fue de 20 por ciento en la altura y de 15 por ciento en el diámetro del tronco durante los primeros 180 días de desarrollo. “El determinante no fue la cantidad de nutrientes en sí, que no cambia mucho, sino los microorganismos que eran muy diferentes, especialmente los hongos”, explicó el investigador Anderson Santos de Freitas, primer autor del estudio. “En las plantas tratadas con ‘tierra negra’ hay una reorganización de la microbiota alrededor de las raíces, con un reclutamiento más eficiente de microorganismos benéficos y una reducción de patógenos”, añadió. El estudio fue realizado por investigadores del Centro de Energía Nuclear en la Agricultura de la Universidad de Sao Paulo, la gubernamental Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) en la Amazonia Occidental y el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia. “Cuando se tala, especialmente para pasturas, el suelo suele ser mal manejado, lo que conduce a una rápida pérdida de microorganismos y nutrientes. El objetivo es recuperar el bosque y los servicios ecosistémicos en estas áreas”, señaló la coordinadora del proyecto, Tsai Siu Mui. Los resultados sugieren que la “tierra negra” puede contribuir tanto a la restauración de áreas degradadas, como a la producción sostenible de madera, en especial en especies de alto valor como el lapacho. Brasil concentra cerca del 60 por ciento de la selva amazónica, considerada el mayor bosque tropical del mundo, bioma que desempeña un papel clave en el transporte de humedad a gran escala, lo que contribuye a la regulación del clima planetario y a la formación de lluvias en amplias regiones de América del Sur. El Gobierno de Brasil se ha fijado como meta para 2030 la deforestación cero en la selva amazónica del país sudamericano. Fin

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