Agroindustria brasileña registra estancamiento al cierre de 2025, según estudio agrícola
SAO PAULO, 24 feb (Xinhua) — La agroindustria brasileña cerró 2025 prácticamente estancada, con una leve baja de 0,1 por ciento, en un contexto de tasas de interés elevadas, apreciación cambiaria y tensiones comerciales externas, divulgó hoy martes la prensa brasileña con base en un informe del centro de estudios agrícolas de la Fundación Getulio Vargas (FGV). De acuerdo con el Índice de Producción Agroindustrial difundido por la FGV, la nación sudamericana, uno de los principales abastecedores globales de carne, granos y productos forestales, el segmento industrial vinculado al campo enfrentó restricciones típicas del entorno manufacturero. Ese desempeño se produjo a pesar del buen estado de la producción primaria, sumado a los problemas generados por los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos brasileños. El investigador Felippe Serigati explicó con base en datos oficiales, que el resultado anual puede resumirse con la palabra “estancamiento”. “La agroindustria pertenece a la industria de transformación. Está conectada a lo que ocurre dentro del umbral del campo, pero responde de manera intensa a la coyuntura macroeconómica”, afirmó Serigati. En el plano internacional, influyó la aplicación de aranceles por parte de Estados Unidos, lo que afectó productos relevantes de la agroindustria brasileña exportados a ese mercado como carne bovina, café soluble, papel, celulosa y calzado. En el ámbito doméstico, las tasas de interés en niveles elevados presionaron el costo del capital y desalentaron las inversiones, mientras que el valor del real redujo la competitividad de las exportaciones, según el informe. El desempeño fue desigual entre los segmentos, ya que la producción de alimentos creció 1,5 por ciento en 2025, impulsada sobre todo por productos de origen vegetal y proteína animal, en contraste con el sector de bebidas que retrocedió 2,6 por ciento. Serigati subrayó que mientras el sector agropecuario avanzó con productividad y una fuerte inserción externa, la agroindustria se vio más expuesta a las restricciones macroeconómicas propias de la industria de transformación. “Es un sector híbrido. Depende del campo, pero también de la dinámica industrial. Entender esa dualidad es fundamental para analizar tendencias y formular políticas”, concluyó. Fin


