Ciudad colombiana de Cali afronta emergencia de vivienda tras terremoto con albergues comunitarios
Por César Mariño García
BOGOTÁ, hace 14 (Xinhua) — La activación de albergues temporales ha sido una de las estrategias comunitarias con la que los habitantes de Cali, la ciudad más afectada por el terremoto del 10 de agosto, han afrontado la emergencia ante la posibilidad del derrumbe de otras edificaciones que sufrieron daños estructurales durante el potente movimiento telúrico.
De acuerdo con el último informe de la Alcaldía de Cali, un total de 45 edificaciones colapsaron totalmente y al menos otras 35 sufrieron colapso parcial.
Además, se han recibido más de 1.400 reportes de viviendas afectadas, de las cuales 832 presentan daños estructurales, mientras que más de 18 edificios han recibido órdenes de evacuación total.
Para evitar que la tragedia se agrave, habitantes de barrios como Chiminangos, ubicados en la Comuna 5, en el norte de la ciudad, habilitaron un albergue comunitario que, tres días después del sismo, acoge a unas 60 familias, equivalentes a cerca de 200 personas, según censos preliminares realizados por líderes comunales que atienden la emergencia.
“Hay más de 60 familias a las que les estamos brindando alimentación y en las noches se requieren carpas y colchonetas para que ellos no pasen en la intemperie, hemos recibido ayudas, pero de la misma comunidad, aquí la comunidad apoya a la comunidad”, dijo a Xinhua Esther Lucía Ordoñez, enfermera de profesión y líder social de la Comuna 5 de Cali.
Para apoyar la alimentación de los damnificados, diferentes fundaciones de Cali han donado variadas y copiosas preparaciones a base de arroz, legumbres y carbohidratos que aporten las calorías suficientes para enfrentar los difíciles momentos de incertidumbre por los que atraviesan sus conciudadanos.
Ordóñez explicó que las nuevas réplicas, aunque de menor intensidad, han obligado a realizar nuevos desalojos y provocaron la llegada de más personas al albergue.
“Estamos a la espera de que se haga el calificativo (estudio técnico) para ver si son aún más las familias que deben evacuar y tenemos que tener en cuenta que esto no se solucionará en pocos días”, agregó.
Entre tanto, los propios ciudadanos han establecido barberías y peluquerías con servicio gratuito para atender el cuidado personal de quienes habitan el albergue. También se han habilitado puntos improvisados de atención médica y psicológica, así como carpas con atención veterinaria dedicadas al cuidado de las mascotas.
Carlo Eduardo Varela, licenciado en Educación Física, se sumó al voluntariado para coordinar la distribución de alimentos y comunicar a las autoridades locales las necesidades de la creciente población que permanece en las carpas instaladas en el parque del barrio.
Varela señaló a Xinhua que muchas personas continúan durmiendo a la intemperie, mientras que en los últimos días se ha registrado la aparición de casos de gripe y otras enfermedades virales. Ante esta situación, instó a toda la sociedad del departamento a mantener la alerta, pues hoy son ellos los afectados, pero mañana podrían ser otros.
En el albergue, familias como la de Maira Alejandra Cifuentes, quien vivía con sus dos hijos en una de las viviendas desalojadas, están a la espera de que las autoridades de la ciudad determinen los lugares donde serán reubicadas o, de lo contrario, recurrir a sus propios medios para encontrar un techo donde vivir.
“Yo tengo mis hijos y tengo que salir adelante y acá no tenemos las condiciones para estar bien, así que debo buscar porque hasta ahora no nos han dicho qué pasará con nosotros, todavía no se sabe”, expresó la damnificada.
Según el más reciente informe de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrad), el terremoto de magnitud 7,4 ha dejado hasta el momento 426 municipios afectados en 15 departamentos del país, con un saldo parcial de 44.936 familias y 102.105 personas damnificadas.

