México reiteró este jueves en Madrid su “posición histórica de rechazo al embargo” y otras medidas económicas coercitivas en contra de Cuba que aplica Estados Unidos, al tiempo que defendió “el entendimiento entre naciones soberanas” y “la solución pacífica de las controversias”.
“Reiteramos nuestra posición histórica de rechazo al embargo y otras medidas económicas coercitivas en contra de Cuba” por parte de los Estados Unidos, dijo el canciller mexicano, Roberto Velasco, durante la sesión plenaria de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, que celebra en Madrid.
“Creemos en el entendimiento entre naciones soberanas, en el Derecho internacional, en la democracia, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de las controversias”, añadió.
Llega a Cuba el diplomático expulsado de EU tras altercado en la sede de la ONU
Las relaciones exteriores de México se guían por los principios, incidió, de respeto a la soberanía y a la integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, respeto y confianza mutua y cooperación sin subordinación.
A la vista de los 35 años de cumbres iberoamericanas, el canciller constató la “certeza” de que el futuro se construye. “Y cuenten con México -ofreció- para construir juntos el futuro de Iberoamérica”.
“Somos pueblos hermanos, unidos por siglos de historia y caminamos juntos en relaciones basadas en el respeto, la confianza y el beneficio mutuo -describió Velasco-. Iberoamérica es una potencia cultural, lingüística y natural y debemos buena parte de lo que somos a los pueblos indígenas y afrodescendientes, raíz viva de nuestra identidad”.
En ese camino común, añadió, España ocupa un lugar “muy especial” para México. “Nos une una historia profunda y un presente lleno de vida”, momento en el que recordó a los exiliados republicanos. “La hospitalidad de ayer es la amistad de hoy”, apostilló.
Para México, explicó, el propósito del crecimiento económico es el bienestar, y la desigualdad puede reducirse con decisiones de Estado: “Por eso, colocamos a las personas en el centro”, precisó.
Consideró que una economía vale por el bienestar que reparte. “Y no habrá prosperidad compartida mientras una parte de nuestros pueblos quede atrás”, sintetizó.
