Ciudad de México, octubre de 2026.- En México hay cuatro elementos de seguridad privada por cada agente de seguridad pública. Se estima, de acuerdo con datos del sector, que en México hay alrededor de 800,000 elementos registrados, una presencia que obliga a hacer una pregunta: cuando una empresa contrata vigilancia, ¿qué tan preparados están quienes la protegen?
La seguridad privada actúa como complemento operativo en espacios que la fuerza pública no alcanza a cubrir por completo, como empresas, industrias, escuelas, hospitales y fraccionamientos residenciales. No sustituye a la policía ni tiene facultades de investigación o persecución del delito, que corresponden al Ministerio Público y a las corporaciones oficiales. Su valor está, por tanto, en prevenir, controlar accesos y saber actuar con protocolos claros cuando ocurre un incidente.
El riesgo que enfrentan las empresas es considerable. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE) 2024 del INEGI, durante 2023 alrededor de 1.3 millones de establecimientos fueron víctimas de algún delito, el 27.2% de las unidades económicas del país. Se estimaron 2.9 millones de delitos y un costo promedio de 54 mil 451 pesos por unidad afectada.
ELIM Seguridad Privada Intramuros, con 42 años de operación, una plantilla de más de 2,000 guardias, más de 500 instalaciones atendidas, alrededor de 600 clientes y socios comerciales y más de 3,000 empleos directos, identifica cinco frentes donde se define la diferencia entre tener guardias y tener seguridad.
Prevenir antes que reaccionar. ELIM ofrece un Análisis de Vulnerabilidad sin costo, en el que sus especialistas examinan causas, condiciones y amenazas internas y externas de una instalación antes de proponer soluciones.
Personas con criterio. Como parte de su compromiso con la profesionalización del sector, ELIM Seguridad Privada implementa rigurosos procesos de selección que incluyen filtros y evaluaciones especializadas para garantizar la incorporación de personal calificado. Asimismo, la empresa impulsa la capacitación continua de sus elementos en áreas fundamentales como primeros auxilios, reanimación cardiopulmonar (RCP), protección civil, combate de incendios y manejo de crisis, con el objetivo de fortalecer sus competencias y ofrecer servicios de seguridad eficientes y confiables.
Conocer cada instalación. ELIM atiende clientes de los sectores industrial, corporativo, comercial, residencial y educativo, y adapta protocolos y procedimientos a cada uno, porque los riesgos de una planta, un corporativo o una escuela no son los mismos.
Escala sin perder control. Con más de 500 instalaciones, el estándar se sostiene con supervisión cercana: el equipo operativo está organizado por zonas y sectores, y un sistema interno disponible las 24 horas, los 365 días del año, apoya a los ejecutivos de seguridad. Un área dedicada al REPSE vigila el cumplimiento normativo de los servicios, un punto clave en un sector donde el marco legal define lo que se puede y no se puede hacer.
Respaldar al personal. La rotación es uno de los principales desafíos del sector, y ELIM la enfrenta con programas para fortalecer el sentido de pertenencia, mejorar las condiciones laborales y dar acompañamiento cercano al personal. Gestiona de forma directa sus trámites, como vacaciones, cambios de servicio, justificantes, incapacidades y bajas, y sostiene más de 3,000 empleos directos. “Sin nuestros colaboradores no podríamos brindar el servicio que ofrecemos. Todo nace de ellos”, afirma Ynbal Adda.
“En un país donde la seguridad privada ya es cuatro veces más grande que la pública, la ventaja no está en tener más elementos, sino en contar con elementos mejor preparados, supervisados y respaldados”, señaló Ynbal Adda, director general de ELIM Seguridad Privada Intramuros.