Gran desierto de China se está convirtiendo en una “batería gigante”

HOHHOT, 25 jun (Xinhua) — En pleno verano, en el corazón del desierto de Kubuqi, en la región autónoma de Mongolia Interior, en el norte de China, un gigantesco “caballo” galopa hacia el sol en la ola de calor por las dunas.

Se trata de una planta fotovoltaica conocida como la “central eléctrica del caballo”, formada por cerca de 200.000 paneles fotovoltaicos, que ocupa una superficie de más de 1,3 millones de metros cuadrados y ha sido reconocida por el Libro Guinness de los Récords como el dibujo formado por paneles fotovoltaicos más grande del mundo.

Este desierto, el séptimo más grande de China, donde antes azotaban las tormentas de arena y no crecía ni una sola hierba, se está convirtiendo ahora en una gigantesca “batería externa”, que almacena la luz solar y el viento en forma de electricidad, la cual luego se inyecta ininterrumpidamente a la red eléctrica del norte de China a través de líneas de ultraalta tensión, para abastecer a la región Beijing-Tianjin-Hebei.

Plantas crecen debajo de los paneles fotovoltaicos en una sección del desierto de Kubuqi, perteneciente a la bandera Dalad, en la región autónoma de Mongolia Interior, en el norte de China, el 10 de septiembre de 2025. (Xinhua/Li Zhipeng)

Mongolia Interior dispone de abundantes recursos de energías renovables. A finales de 2024, la potencia instalada acumulada de energías renovables, como la eólica y la fotovoltaica, en toda la región sobrepasó los 135 millones de kilovatios, superando por primera vez a la energía térmica; Además, varios indicadores, como la capacidad instalada total de energías renovables, la nueva capacidad instalada y la producción de electricidad, se sitúan a la cabeza a nivel nacional.

En la zona centro-norte del desierto de Kubuqi está surgiendo un gran complejo de energías renovables a escala de 10 millones de kilovatios, construido en terrenos desérticos, Gobi y zonas áridas, con una inversión total de aproximadamente 98.800 millones de yuanes; está previsto que cuente con 8 millones de kilovatios de energía fotovoltaica y 4 millones de kilovatios de energía eólica.

Sin almacenamiento de energía, el desierto no es más que un generador; con almacenamiento de energía, se convierte en una “batería externa” capaz de suministrar energía en cualquier momento.

La imagen, tomada con un dron el 4 de junio de 2026, muestra la central de almacenamiento de energía eólica y solar de Helin, perteneciente a la filial de nuevas energías de la empresa Huadian Mongolia Interior, ubicada en el distrito de Horinger en Hohhot, en la región autónoma de Mongolia Interior. (Xinhua/Li Zhipeng)

A finales de abril de 2026, la capacidad instalada acumulada de los nuevos sistemas de almacenamiento de energía en Mongolia Interior ascendió a unos 25 millones de kilovatios, lo que la sitúa entre las primeras posiciones del país. Se prevé que, a finales de 2026, la capacidad instalada de los nuevos sistemas de almacenamiento de energía en toda la región supere los 27 millones de kilovatios, y se aspira a alcanzar los 60 millones de kilovatios al final del período del XV Plan Quinquenal (2026-2030).

Para almacenar la energía ecológica, las baterías de litio no son la única opción: ya se han puesto en marcha en Mongolia Interior diversas vías tecnológicas, como el aire comprimido, las baterías de flujo, las ventas fundidas y los volantes de inercia.

En septiembre de 2025, una central de almacenamiento de energía mediante aire comprimido del distrito de Huade, en la ciudad de Ulanqab, se conectó a la red eléctrica, utilizando el exceso de electricidad para comprimir aire y almacenarlo en depósitos de gas y cámaras subterráneas, y lo libera en forma de aire a alta presión durante los picos de demanda para generar electricidad. Cada liberación permite suministrar a la red eléctrica unos 240.000 kilovatios-hora de energía limpia, lo que equivale al consumo eléctrico diario de 35.000 hogares.

En el distrito de Wuchuan de la ciudad de Hohhot, se está trabajando a toda máquina en la construcción de una central de almacenamiento de energía independiente de 1 millón de kilovatios y 4 millones de kilovatios-hora, cuya conexión a la red a plena capacidad está prevista para finales de agosto. “Una vez conectado por completo a la red, el volumen mensual de carga y descarga podrá alcanzar los 180 millones de kilovatios-hora, lo que supondrá una reducción de las emisiones de carbono de entre 140.000 y 180.000 toneladas”, explicó Wu Hao, director de la central.

Al mismo tiempo, se va controlando la desertificación centímetro a centímetro. En Mongolia Interior se ha desarrollado un modelo tridimensional que consiste en “generar energía en los paneles, controlar la desertificación debajo de ellos y plantar hierba entre ellos”, lo que permite llevar a cabo la generación de energía y la fijación de la arena en la misma zona desértica.

Dos técnicos revisan las instalaciones en la central de almacenamiento de energía eólica y solar de Helin, perteneciente a la filial de nuevas energías de la empresa Huadian Mongolia Interior, ubicada en el distrito de Horinger en Hohhot, en la región autónoma de Mongolia Interior, el 4 de junio de 2026. (Xinhua/Li Zhipeng)

Zhao Jinquan, responsable de otro proyecto de 2 millones de kilovatios de energía fotovoltaica en Kubuqi, afirmó que la generación bifacial de los paneles fotovoltaicos permite aumentar la producción de electricidad entre un 5 y un 10 por ciento; Además, bajo los paneles se cultiva pastura y plantas medicinales, y entre ellos se crían pollos y ovejas, lo que genera múltiples beneficios ecológicos, económicos y sociales. De este modo, el desierto no solo produce electricidad, sino que también se combate su desertificación, y la energía ecológica se conserva sin desperdicio.

Los beneficios que aporta la lucha contra la desertificación mediante la energía fotovoltaica también han llegado a la población de las zonas locales. “La energía fotovoltaica tiene muchas ventajas para nuestro pueblo, restaurando el ecosistema y proporcionando al mismo tiempo una compensación a los vecinos por el uso de sus terrenos”, manifestó Feng Hui, residente de la aldea de Guanjing, en la bandera de Dalad, en la ciudad de Ordos. A su juicio, estos “paneles tecnológicos” azules no solo generan electricidad, sino que también traen ingresos tangibles.

La finalidad de una “batería” radica, en última instancia, en llevar la electricidad allí donde más se necesita. Una vez que se haya completado la construcción del gran complejo de energías renovables a escala de 10 millones de kilovatios en la zona centro-norte del desierto de Kubuqi, se suministrarán anualmente unos 36.000 millones de kilovatios-hora de electricidad a la red eléctrica del norte de China, centrada en la región de Beijing-Tianjin-Hebei, de los cuales las energías renovables representarán aproximadamente el 60 por ciento, lo que permitirá reducir las emisiones de dióxido de carbono en unos 16 millones de toneladas al año.

Esta práctica ecológica al estilo chino también ha atraído la atención internacional. Nora Berrahmouni, funcionaria de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, opinó al asistir al X Foro Internacional del Desierto de Kubuqi que este modelo no solo permite la producción de energía, sino que también se combina con la protección ecológica y la lucha contra la desertificación, al tiempo que mejora los medios de vida y el bienestar de la población local.

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