Guillotina regresa al pasado para celebrar tres décadas de Rock mata pop
Aurora Vargas
La lluvia y el frío no fueron suficientes para detener una noche marcada por la nostalgia y reencuentro. Desde temprano, los seguidores de Guillotina comenzaron a llegar al Lunario para reencontrarse con una banda que forma parte de la memoria del rock mexicano y celebrar los 30 años de Rock mata pop, uno de los discos que definieron su trayectoria.
El ambiente comenzó a calentarse con las presentaciones de Galo 8A y La Racha, quienes se encargaron de preparar al público antes de que llegara el momento esperado: volver a escuchar en vivo canciones que para muchos acompañaron una etapa de sus vidas.
A las 19:15 horas en punto, Manuel Suárez, Alejandro Charpenell y El Manco aparecieron en el escenario después de que un video de Rock mata pop sirviera como antesala para los que estuvimos reunidos la noche de ayer. Los primeros acordes de “El tiempo es nuestro” y “No queda nada” bastaron para que la memoria se hiciera presente entre los asistentes.
“¿Cómo están? Más duro. No se oye. ¿Cómo está la banda? ¡Qué chingón que están acá!”, lanzó Suárez al público antes de continuar con “¿Cuántos van?”.
La conexión entre la banda y sus seguidores se hizo evidente desde los primeros minutos que aparecieron en el escenario porque los gritos y los coros no dejaron de sonar. Cuando llegó el turno de “Días de paz”, el vocalista recordó que habían pasado tres décadas desde aquel momento en que Guillotina construía parte de su historia.

“Pasaron 30 años y vamos a tocar esta que se llama ‘Días de paz’”, expresó antes de que comenzara la canción, acompañada por un video con la letra en pantalla.
La noche avanzó entre nostalgia y canciones como “No da igual”, “¿Por qué pedir perdón?” y “Un minuto de silencio”, tema compuesto en 1996, precisamente durante la etapa en que la banda trabajaba en Rock mata pop.
Cada canción parecía abrir una puerta hacía el pasado. El público cantó, gritó y levantó las manos mientras Suárez insistía en pedir mayor intensidad. Con “Aquí”, cientos de celulares se elevaron para guardar en video un momento que, más que un concierto, se convirtió en un reencuentro con el pasado.
Uno de los momentos más particulares llegó cuando el vocalista mostró un LP de Rock mata pop y decidió lanzarlo al público como regalo. El vinilo cayó entre varios asistentes y Suárez pidió que se lo entregaran a una chica, además de prometer que regalaría otro.
La energía subió todavía más con “Cuando queremos creer”, una de las canciones más coreadas de la noche. Suárez se quitó la camisa y, en medio de la euforia, pidió al público que se acercara para poder lanzarse sobre sus brazos y recorrer por unos instantes a la audiencia.
La celebración también tuvo invitados. Guillotina invitó al escenario a Galo Ochoa, guitarrista al que Suárez presentó como “uno de los mejores del rock nacional”. Juntos interpretaron “Estoy harto”, cerrando la primera parte del espectáculo.
Después de un breve intermedio de cuatro minutos, la banda regresó para continuar con “Rompe el silencio”. El “Hey yeah, hey yeah” de Suárez encontró respuesta inmediata entre los asistentes, que no dejaron de silbar, aplaudir, cantar y mover la cabeza al ritmo de las guitarras.
La recta final llegó con “Respirar”, “Ya que” y “Pierdo el aire”, canciones que terminaron de sellar una noche en la que Guillotina no solo celebró 30 años de Rock mata pop: también recordó junto a su público una parte de la historia del rock mexicano.
Porque algunas canciones no envejecen solo forman parte de nuestra vida. Cambian los escenarios, pasan los años y las personas que las escucharon por primera vez también cambian, pero cuando vuelven a sonar, por unos minutos, todo parece regresar a aquel momento en que fueron descubiertas y significaron algo en nuestra historia personal

