*El arte de disfrutar con estilo y sentido.
Susana Sánchez Segura
La inteligencia artificial está transformando industrias enteras, pero detrás de cada algoritmo, modelo generativo o agente inteligente existe una infraestructura física que pocas veces ocupa los titulares: los centros de datos. La creciente demanda de capacidad de procesamiento está impulsando una carrera global para construir data centers más rápidos, eficientes y sostenibles, lo que también está cambiando la forma en que se diseñan.
De acuerdo con estimaciones de BloombergNEF, entre 2026 y 2030 entrarán en operación cerca de 100 gigawatts de nueva capacidad de data centers en el mundo, una expansión que implicará inversiones cercanas a 4 billones de dólares. Este crecimiento, impulsado principalmente por la inteligencia artificial, representa uno de los mayores retos para la infraestructura eléctrica y digital de las próximas décadas.
Frente a este panorama, la innovación ya no se limita al hardware o al software que operará dentro de los centros de datos. También comienza desde las primeras etapas de planeación. Un ejemplo de ello es la alianza entre ABB y Podium, que busca incorporar inteligencia artificial al proceso de diseño de nuevos data centers para reducir tiempos, optimizar recursos y mejorar la eficiencia energética desde el origen de cada proyecto.
Tradicionalmente, el diseño de un centro de datos implica semanas o incluso meses de análisis técnico para evaluar la infraestructura eléctrica, la disponibilidad energética, la distribución de equipos y la viabilidad de construcción. Hoy, gracias al uso de modelos basados en inteligencia artificial, muchas de estas tareas pueden realizarse en cuestión de días, permitiendo que desarrolladores e inversionistas tomen decisiones más rápidas y con mayor certeza.
La integración del portafolio eléctrico de ABB dentro de la plataforma digital de Podium representa un cambio de paradigma. En lugar de diseñar primero y resolver posteriormente los desafíos energéticos, la infraestructura eléctrica se incorpora desde el inicio como parte del modelo digital, facilitando simulaciones más precisas y reduciendo el riesgo de modificaciones costosas durante la construcción.
Este enfoque responde a una realidad cada vez más evidente: el principal desafío para los nuevos centros de datos ya no es únicamente encontrar espacio físico, sino garantizar acceso oportuno a energía confiable. En muchos mercados, los tiempos de conexión a la red eléctrica se han convertido en uno de los factores que más retrasan el desarrollo de nuevos proyectos.
La inteligencia artificial, paradójicamente, también está ayudando a resolver los retos que ella misma genera. Al analizar miles de variables simultáneamente, estas plataformas permiten identificar arquitecturas eléctricas más eficientes, optimizar el uso del espacio disponible y anticipar posibles limitaciones técnicas antes de iniciar la obra.
Para países como México, donde la digitalización empresarial, el crecimiento del comercio electrónico, la nube y la inteligencia artificial continúan acelerándose, el desarrollo de infraestructura tecnológica será cada vez más estratégico. La capacidad para construir centros de datos con mayor rapidez y eficiencia no sólo determinará la competitividad digital de las empresas, sino también la atracción de nuevas inversiones.
Otro elemento relevante es la sostenibilidad. Los data centers consumen grandes cantidades de electricidad, por lo que incorporar criterios de eficiencia energética desde la fase de diseño permite reducir costos operativos y minimizar el impacto ambiental durante toda la vida útil de la instalación.
En este escenario, la colaboración entre tecnología digital e infraestructura eléctrica marca una nueva tendencia para la industria. La inteligencia artificial deja de ser únicamente la carga de trabajo que ejecutan los centros de datos para convertirse también en la herramienta que ayuda a diseñarlos.
La próxima generación de infraestructura digital no se construirá únicamente con concreto, acero y servidores. Se edificará sobre datos, simulaciones inteligentes y decisiones tomadas mucho antes de colocar el primer ladrillo. Porque, en la era de la inteligencia artificial, la innovación comienza desde el plano.


