La microbiota intestinal, considerada hoy un verdadero “órgano metabólico” por participar activamente en procesos químicos esenciales del organismo, se ha convertido en un elemento clave para entender la salud pediátrica. “La microbiota sigue una sucesión fisiológica que comienza desde el embarazo y evoluciona durante los primeros años de vida, influyendo en el desarrollo inmunológico, metabólico e incluso neurológico”, afirmó la doctora y pediatra Sydney Renée Greenawalta.
La microbiota está presente en distintas partes del cuerpo —piel, cavidad oral y tracto urinario—, pero la mayor concentración se encuentra en el intestino, donde cumple funciones esenciales. Entre ellas destacan el desplazamiento de microorganismos patógenos, la producción de sustancias antimicrobianas y la regulación del sistema inmune.
En la actualidad, la microbiota juega un papel relevante en múltiples enfermedades crónicas que podrían estar relacionadas con alteraciones en el ecosistema microbiano.
El desarrollo de la microbiota comienza incluso antes del nacimiento, influido por la salud materna y el ambiente intrauterino. Posteriormente, el tipo de parto marca un momento decisivo. El nacimiento vaginal permite al recién nacido adquirir bacterias beneficiosas del canal de parto, mientras que la cesárea modifica esta colonización inicial. Este proceso continúa con la lactancia materna, que aporta compuestos que favorecen el crecimiento de bacterias protectoras y fortalecen la respuesta inmunológica del bebé. ¹
Alimentación y antibióticos
“Otro punto crítico ocurre con la introducción de alimentos sólidos. Una dieta variada y rica en fibra contribuye a aumentar la diversidad microbiana, considerada fundamental para el equilibrio del organismo. En contraste, una alimentación limitada o poco diversa puede afectar esta maduración. La microbiota, además, participa en la digestión de nutrientes, produce metabolitos beneficiosos y ayuda al intestino a distinguir entre sustancias útiles y potencialmente dañinas”, agregó la especialista durante su conferencia en la Cumbre: “Flobiótica, la era del equilibrio interno”, realizada recientemente en Zihuatanejo, México, por la farmacéutica Biocodex.
El uso temprano de antibióticos representa uno de los factores que más impactan la microbiota infantil. Estos medicamentos, aunque necesarios en ciertos casos, no solo eliminan bacterias patógenas, sino también microorganismos beneficiosos, reduciendo la diversidad microbiana. Este efecto puede persistir durante varios años y asociarse a un mayor riesgo de problemas metabólicos, inmunológicos y alérgicos. ¹
El entorno también desempeña un papel importante. El contacto con la naturaleza, las mascotas y la convivencia social favorecen la exposición a microorganismos diversos que ayudan a entrenar el sistema inmunológico. Este equilibrio permite que el organismo responda adecuadamente frente a infecciones sin generar inflamación excesiva.
“La microbiota también participa en la comunicación entre órganos a través de metabolitos que influyen en el cerebro, el metabolismo y la respuesta inmune. Por ello, los primeros años de vida representan una ventana crítica para establecer una microbiota saludable que acompañará al individuo durante toda su vida”, resaltó la pediatra.
La Dra. Ana Sofía Osawa, Embajadora en México de la Biocodex Microbiota Foundation, realizó las siguientes recomendaciones para cuidar la microbiota infantil:
Promover la lactancia materna exclusiva durante los primeros meses de vida.
Introducir alimentos complementarios variados, incluyendo fibra, frutas, verduras y proteínas.
Evitar el uso innecesario de antibióticos, especialmente en los primeros años.
Favorecer el contacto con el entorno natural y la convivencia social.
Considerar probióticos y prebióticos solo con respaldo científico y supervisión médica.
Mantener una dieta equilibrada que favorezca la diversidad microbiana.
Educar a cuidadores y familias sobre la importancia de la microbiota en la salud.


