Moverse para cuidar el corazón: la actividad física como aliada de la salud cardiovascular

El corazón trabaja de manera constante para mantener al organismo en funcionamiento, pero también necesita cuidados cotidianos. En el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre, especialistas y organizaciones de salud llaman a fortalecer la prevención de las enfermedades cardiovasculares a través de hábitos como la actividad física regular, una alimentación equilibrada, el descanso adecuado y el seguimiento de indicadores como la presión arterial y el colesterol.

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) continúan siendo la principal causa de muerte a nivel mundial. En México, el panorama también hace evidente la importancia de la prevención. Según las Estadísticas de Defunciones Registradas 2024 del INEGI, las enfermedades del corazón ocuparon el primer lugar entre las principales causas de defunción en el país, por encima de la diabetes mellitus y los tumores malignos. Durante ese año se registraron 819,672 defunciones en México.

Aunque existen factores de riesgo que no pueden modificarse, como la edad o algunos antecedentes familiares, una parte importante de los factores asociados con las enfermedades cardiovasculares está relacionada con el estilo de vida. Entre los principales factores conductuales están la inactividad física, una alimentación poco saludable, el consumo de tabaco y el uso nocivo del alcohol.
Moverse también es una forma de prevención

Frente a este escenario, incorporar movimiento a la rutina diaria puede convertirse en una de las herramientas más accesibles para proteger la salud cardiovascular. La actividad física regular contribuye a prevenir y controlar enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, además de favorecer la salud mental y el bienestar general.

Las recomendaciones de la OMS establecen que los adultos de entre 18 y 64 años deberían realizar entre 2 horas y media a 5 horas de actividad física aeróbica de intensidad moderada a la semana, o entre hora y media de actividad vigorosa, o una combinación equivalente. También recomienda incorporar actividades de fortalecimiento muscular que involucren los principales grupos musculares al menos dos días por semana.

Esto no significa que sea necesario comenzar con rutinas extenuantes. De hecho, la OMS destaca que cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna y que el movimiento puede integrarse a diferentes momentos del día: caminar, andar en bicicleta, practicar algún deporte, bailar, realizar actividades recreativas o incluso mantenerse activo durante los traslados y las tareas cotidianas.

Cinco hábitos para comenzar a cuidar el corazón

1. Haz del movimiento parte de tu rutina.
Establecer horarios específicos para entrenar puede ayudar a convertir la actividad física en un hábito. Caminar, correr, nadar, andar en bicicleta, bailar o realizar entrenamiento de fuerza son algunas alternativas que pueden adaptarse a diferentes niveles y preferencias.

2. Comienza de manera gradual.
Si llevas tiempo sin realizar ejercicio, no es necesario intentar alcanzar inmediatamente una rutina intensa. Empezar con sesiones cortas y aumentar progresivamente la duración y la intensidad puede facilitar la adaptación y la constancia. La OMS recomienda que las personas sean físicamente activas de acuerdo con sus capacidades y condiciones de salud.

3. Combina cardio y fuerza.
Las actividades aeróbicas ayudan a trabajar la capacidad cardiorrespiratoria, mientras que el entrenamiento de fuerza complementa la rutina y aporta beneficios adicionales para la salud. La recomendación internacional contempla ambas modalidades dentro de una semana activa.

4. No descuides los demás factores de riesgo.
El ejercicio es importante, pero no sustituye otros hábitos de prevención. Mantener una alimentación equilibrada, evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol y dar seguimiento a indicadores como presión arterial, glucosa y colesterol son acciones que también forman parte del cuidado cardiovascular.

5. Escucha a tu cuerpo y realiza revisiones periódicas.
La prevención también implica conocer nuestro estado de salud. Ante síntomas como dolor o presión en el pecho, falta de aire, desmayos o malestar inusual durante la actividad física, es importante detenerse y buscar atención médica. Asimismo, las personas con enfermedades crónicas o factores de riesgo deben consultar con un profesional de la salud antes de comenzar o modificar significativamente un programa de ejercicio.
El corazón también se entrena

Para Sports World, promover el movimiento va más allá de alcanzar objetivos físicos: representa una oportunidad para construir hábitos que acompañen a las personas a lo largo de su vida.

A través de espacios diseñados para diferentes disciplinas y niveles de entrenamiento, la cadena busca impulsar una cultura en la que mantenerse activo forme parte de la rutina y no sea visto únicamente como una meta temporal. Desde actividades cardiovasculares y entrenamiento funcional hasta fuerza, cycling, clases grupales y otras disciplinas, existen distintas maneras de encontrar una actividad que resulte disfrutable y sostenible.

En este Día Mundial del Corazón, la invitación es sencilla: comenzar a moverse y encontrar una actividad que pueda mantenerse en el tiempo. Porque cuidar el corazón no depende únicamente de lo que hacemos cuando aparece una alerta; también se construye con las decisiones que tomamos todos los días.

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