(Multimedia) Científicos brasileños combaten “moho azul” que amenaza a industria del jugo de naranja
SAO PAULO, 28 may (Xinhua) — Brasil, principal productor y exportador mundial de jugo de naranja, logró un avance científico para combatir el “moho azul”, un hongo que provoca grandes pérdidas en frutas cítricas tras la cosecha, informó hoy jueves la agencia científica estatal Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de Sao Paulo (Fapesp, por sus siglas en portugués).
El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Sao Paulo (USP) y de la Universidad de Campinas (Unicamp), describió por primera vez la estrategia química utilizada por el hongo “Penicillium italicum” para neutralizar las defensas naturales de naranjas, limones y mandarinas, además de eliminar microorganismos benéficos presentes en la cáscara de las frutas.
La investigación fue publicada en la revista científica “Journal of Agricultural and Food Chemistry”.
“Brasil es el mayor productor de naranja y líder mundial en la exportación de jugo, pero enfrenta graves perjuicios en la poscosecha causados por hongos. El moho azul (Penicillium italicum) es el segundo más problemático, solo por detrás del moho verde (Penicillium digitatum), responsable de hasta 90 por ciento de las pérdidas en regiones tropicales”, afirmó la profesora del Instituto de Química de la Unicamp y autora principal del estudio, Taícia Pacheco Fill.
La investigadora destacó que comprender el “arsenal químico” utilizado por estos patógenos permitirá desarrollar formas de control más eficaces sin depender de agrotóxicos.
El combate al moho azul depende en la actualidad de fungicidas sintéticos como imazalil y tiabendazol, cuya eficacia ha disminuido debido al aumento de la resistencia del hongo y a preocupaciones ambientales.
Los científicos utilizaron técnicas avanzadas de metabolómica para identificar las sustancias producidas por el patógeno durante la infección de la fruta.
Según el estudio, el hongo invade la cáscara a través de microlesiones y, en los primeros días, destruye la pared celular de la fruta mediante enzimas. Como respuesta, la fruta produce compuestos antifúngicos naturales, pero el patógeno contraataca con moléculas bioactivas capaces de neutralizar esas defensas, precisó la Fapesp en un comunicado.
“Verificamos en laboratorio que, sin esas sustancias químicas, el hongo crece muy poco, lo que abre espacio para nuevas estrategias de combate”, explicó Taícia Pacheco Fill.
El siguiente paso de la investigación será desarrollar inhibidores específicos que bloqueen las vías metabólicas del hongo sin afectar la fruta ni el medio ambiente.


