SAO PAULO, 23 jul (Xinhua) — Brasil tiene la oportunidad de diversificar exportaciones tras el “tarifazo” (arancel) del 25 por ciento impuesto por Estados Unidos sobre productos brasileños, con China y la Unión Europea (UE) como mercados clave, una medida del Gobierno de Donald Trump que ocurre en la antesala de la campaña electoral para las elecciones presidenciales de octubre, afirmó hoy jueves el politólogo brasileño Leonardo Trevisan.
Profesor de Relaciones Internacionales de la Escuela Superior de Propaganda y Marketing (ESPM) y politólogo formado en la Universidad de Sao Paulo (USP), Trevisan consideró en entrevista con Xinhua que la medida forma parte de un resurgimiento de una política “proteccionista y aislacionista” de Washington.
El especialista señaló que el impacto económico del nuevo gravamen será significativo, pero destacó que Brasil tiene capacidad para ampliar sus destinos comerciales y reducir su dependencia del mercado estadounidense, en un contexto de reordenamiento del comercio internacional.
Trevisan calculó que el arancel afectará a unos 2.700 productos agrícolas y de la industria de transformación, con una pérdida potencial cercana a 11.000 millones de dólares en ventas, según cálculos de la Cámara de Comercio Brasil-Estados Unidos, cifra que se aproxima a la estimación de la Confederación Nacional de la Industria (CNI).
“El impacto será significativo”, afirmó el académico, al explicar que la medida afectará principalmente a cadenas productivas integradas, ya que más de 10.000 empresas brasileñas mantienen vínculos con compañías estadounidenses dentro de procesos de producción conjuntos.
Sin embargo, el profesor destacó que la relación comercial también representa beneficios importantes para Estados Unidos.
“En 2025, Estados Unidos tuvo un superávit con Brasil en el sector agropecuario y en la industria de 41.800 millones de dólares. No es un valor despreciable; está entre los cinco mayores superávits estadounidenses con otros países”, explicó.
Para Trevisan, la principal respuesta estratégica de Brasil debe ser acelerar la diversificación de sus mercados de exportación.
Durante agosto de 2025, cuando algunos productos brasileños llegaron a enfrentar aranceles de hasta el 60 por ciento en el marco de la primera fase de la disputa comercial, las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos cayeron un 18 por ciento, pero las ventas totales de Brasil al mundo aumentaron un 3,7 por ciento frente al mismo mes del año anterior.
“Tenemos alternativas, y el principal mercado alternativo es China”, afirmó.
China es el principal socio de Brasil desde 2009 y Estados Unidos redujo la participación en el mercado brasileño, la principal economía de América Latina, luego del primer tarifazo de 2025 bajo el argumento de Trump de que se oponía al juicio que condenó a 27 años y 3 meses de prisión a su aliado el expresidente Jair Bolsonaro (2029-2022) por intento de golpe de Estado.
Según Trevisan, durante el primer semestre de 2026 las exportaciones brasileñas hacia China crecieron un 21 por ciento respecto al mismo periodo de 2025, mientras que los envíos hacia la UE aumentaron un 12 por ciento.
En el mismo periodo, la participación de Estados Unidos en las exportaciones brasileñas cayó del 13,9 al 9,4 por ciento.
“Hay alternativas para las exportaciones brasileñas, y eso fue uno de los factores más importantes para obligar a una negociación en el primer episodio del tarifazo”, señaló.
Respecto del impacto político de la disputa comercial, Trevisan consideró “difícil medir con precisión” cuánto influirá en las elecciones presidenciales brasileñas de 2026, pero sostuvo que el conflicto ocurre en un escenario marcado por una fuerte politización de las relaciones entre Brasil y Estados Unidos.
La nueva aplicación de tarifas ocurre meses antes de las elecciones presidenciales de octubre de 2026, cuando el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente, aparece como uno de los principales nombres de la oposición y mantiene una relación cercana con Trump, para enfrentar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
El Gobierno brasileño y el Partido de los Trabajadores (PT), del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, han interpretado las medidas estadounidenses como una presión política externa, mientras que Washington sostiene que los aranceles responden a cuestiones comerciales y regulatorias.
Incluso Lula da Silva acusó al secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, de interferir en el proceso electoral a favor de Flávio Bolsonaro.
Para Trevisan, más allá de la disputa diplomática, los temas vinculados con la soberanía nacional tienen una fuerte presencia en el comportamiento electoral brasileño.
“Las actitudes nacionalistas tienen un peso electoral importante en Brasil”, explicó, al recordar que desde el periodo de redemocratización existe una percepción arraigada entre los votantes de que “en mi casa mando yo”.
“Está bueno observar que el candidato del gobierno (Lula da Silva) sube en las encuestas cuando el otro candidato, el opositor, tuvo actitudes de aproximación a Trump y al tarifazo”, explicó.
El académico afirmó que esta sensibilidad puede favorecer al Gobierno de Lula da Silva en el actual escenario político, al señalar que el electorado brasileño suele reaccionar ante presiones externas y cuestiones relacionadas con la autonomía nacional.
Sobre la estrategia del Gobierno de Estados Unidos, Trevisan descartó que las nuevas tarifas respondan específicamente a una ofensiva contra Brasil, América Latina o el grupo BRICS.
“No es posible decir que las tarifas tienen una orientación localizada hacia América Latina o el BRICS. Son medidas indiscriminadas que también afectan a aliados importantes de Estados Unidos, como Japón, República de Corea y la Unión Europea”, afirmó.
Para el profesor, el endurecimiento comercial responde principalmente a una política interna estadounidense que ya había mostrado una tendencia durante el gobierno del expresidente Joe Biden.
“Existe un resurgimiento de una actitud proteccionista y aislacionista muy fuerte en Estados Unidos, y Trump se ha aprovechado de ella”, señaló.
Según Trevisan, el presidente estadounidense utiliza la política arancelaria como una herramienta para fortalecer su base electoral, con el argumento de proteger empleos estadounidenses y responder a preocupaciones internas como el aumento del costo de vida.
En este contexto, el especialista consideró acertada la decisión del Gobierno brasileño de evitar una reacción inmediata de represalia.
“El presidente Lula y el vicepresidente Geraldo Alckmin ya señalaron que Brasil debe actuar con cautela. Adoptar una medida retaliatoria inmediata no sería conveniente porque podría reforzar la estrategia más agresiva de Trump”, enfatizó Trevisan.
