SAO PAULO, 26 may (Xinhua) — El sector agropecuario brasileño lanzó un alerta sobre las posibles consecuencias del fenómeno El Niño de alta intensidad entre 2026 y 2027, ante el riesgo de sequías, olas de calor y lluvias extremas que podrían afectar la producción agrícola, los recursos hídricos y la infraestructura en una de las mayores potencias alimentarias del planeta.
El escenario para el campo de Brasil fue alertado por el gubernamental Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden), que envió un informe al Gobierno brasileño, en el que se indica que Brasil podría enfrentar temperaturas superiores a las registradas en 2023 y 2024, años marcados por récords de calor y eventos climáticos extremos.
La preocupación ganó fuerza después de que el Cemaden advirtiera sobre la posibilidad de un “Super El Niño”, con potencial para convertirse en uno de los más intensos de la historia moderna, en sintonía con otras agencias del continente americano sobre el fenómeno climático que se origina en el Pacífico.
El informe técnico enviado al Ministerio de Agricultura señala que modelos climáticos internacionales prevén un rápido calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, capaz de alterar profundamente los patrones climáticos en Sudamérica.
Según el Cemaden, el sur de Brasil podría enfrentar lluvias por encima del promedio histórico, aumentando el riesgo de inundaciones, deslizamientos y desastres hidrogeológicos, especialmente en los estados de Río Grande del Sur, Santa Catarina y Paraná.
En contraste, el norte amazónico y el noreste podrían registrar reducción de lluvias y temperaturas más elevadas, favoreciendo sequías más severas e incendios forestales en la Amazonía.
Para el agronegocio de Brasil, potencia exportadora a nivel mundial, la situación obliga a mantener la guardia alta.
La investigadora sénior y socia de la consultora brasileña Agroicone, Luciane Chiodi Bachion, afirmó que las alteraciones climáticas pueden afectar directamente la productividad agrícola de la caña de azúcar, uno de los principales cultivos energéticos y de exportación de Brasil, durante una entrevista con Xinhua.
“Las condiciones climáticas pueden impactar negativamente el desempeño y la productividad de la caña de azúcar en Brasil. Las alteraciones en factores climáticos influyen en el rendimiento agrícola del cultivo”, explicó la especialista.
Por su parte, el profesor del Programa de Posgrado en Desastres Naturales de la Universidad Estatal Paulista (Unesp), Enner Alcântara, señaló que los efectos del fenómeno El Niño varían significativamente según la región brasileña, recordando que el país atravesó en los últimos años una secuencia de eventos extremos, entre ellos sequías severas en la Amazonía, inundaciones en el sur del país, olas de calor persistentes e incendios forestales de gran magnitud.
“Existe un entendimiento consolidado de que el calentamiento global aumenta la frecuencia e intensidad de estos extremos, haciendo que los fenómenos naturales actúen sobre una atmósfera más cálida y con mayor disponibilidad de energía y vapor de agua”, sostuvo el experto, enfatizando que “prepararse para los posibles impactos asociados a El Niño entre 2026 y 2027 no significa impedir el fenómeno, sino reducir las vulnerabilidades del país”.
