MÉXICO, 7 ago (Xinhua) — México y Perú acordaron hoy viernes la reanudación de las relaciones diplomáticas entre ambos países, tras poco más de nueve meses de ruptura, informaron los dos gobiernos en un comunicado conjunto.
Ambos países señalaron en el documento que la decisión se adoptó considerando los históricos lazos de hermandad, amistad y cooperación que unen a ambas naciones.
Los gobiernos de México y Perú reafirmaron, además, el respeto al derecho internacional y a los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas.
Tras el anuncio, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, informó en su conferencia de prensa matutina que la expresidenta del Consejo de Ministros de Perú, Betssy Chávez, estaba por llegar a territorio mexicano en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana, como resultado de un diálogo sostenido durante las últimas semanas entre ambos gobiernos.
La ruptura diplomática entre México y Perú se originó como consecuencia de la crisis política peruana desatada tras la destitución y detención del entonces presidente Pedro Castillo, el 7 de diciembre de 2022, luego de que anunciara la disolución del Congreso y otras medidas de excepción que fueron consideradas por las instituciones peruanas como un intento de ruptura del orden constitucional.
Desde entonces, los gobiernos mexicanos cuestionaron la actuación del Congreso y de las autoridades peruanas, al sostener que Castillo había sido víctima de un proceso político impulsado por sectores con influencia en el Parlamento.
Perú rechazó esas declaraciones por considerarlas una injerencia en los asuntos internos, lo que provocó un progresivo deterioro de la relación bilateral.
Las tensiones alcanzaron su punto más alto en noviembre de 2025, cuando México otorgó asilo diplomático a Betssy Chávez, expresidenta del Consejo de Ministros de Castillo y procesada por presunta rebelión en relación con los hechos de diciembre de 2022.
El gobierno peruano consideró que la medida contravenía el espíritu de la Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático y respondió con la ruptura de relaciones diplomáticas, mientras México defendió la decisión como un acto humanitario y ajustado al derecho internacional.



