BEIJING, 18 ago (Xinhua) — Con la llegada del Festival Qixi, el tradicional Día de los Enamorados en China, que cae el 19 de agosto este año, las rosas ecuatorianas ganan popularidad entre los consumidores del país asiático. El creciente interés por estas flores es también un reflejo de un comercio bilateral cada vez más dinámico, favorecido por el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre China y Ecuador.
Según el responsable de una empresa dedicada a la importación y venta de flores en Beijing, las rosas de Ecuador tardan apenas tres días en llegar a los consumidores chinos después de ser cortadas. Desde la entrada en vigor del tratado, en 2024, los trámites aduaneros se han agilizado notablemente, lo que contribuye a preservar su frescura, mientras que la reducción gradual de los aranceles ha permitido disminuir los costos de importación y reforzar su competitividad en el mercado chino.
Las flores son solo uno de los numerosos productos ecuatorianos que se benefician del acuerdo. En virtud del tratado, China reducirá gradualmente hasta cero los aranceles aplicados a la oferta agrícola y pesquera de Ecuador, incluidas las propias rosas, así como el banano, el camarón blanco, el pescado, el aceite de pescado, el cacao y el café. El documento establece que aproximadamente el 90 por ciento de los productos comercializados entre China y Ecuador quedarán eventualmente exentos de aranceles, mientras que alrededor del 60 por ciento de ellos empezaron a gozar de arancel cero tan pronto este entró en vigor.
Los primeros resultados ya se reflejan en los datos comerciales. Según las aduanas chinas, el comercio bilateral se elevó a 17.330 millones de dólares en 2025, con un crecimiento interanual del 24 por ciento. De esta cifra, 9.550 millones correspondieron a las exportaciones de Ecuador hacia China, lo que constituye un aumento del 19,3 por ciento y generó para la nación sudamericana un superávit comercial de 1.770 millones de dólares.
La tendencia se mantuvo durante el primer semestre de 2026: El volumen bilateral ascendió a 9.880 millones de dólares, con una expansión interanual del 20,7 por ciento. Las exportaciones ecuatorianas a China crecieron un 16,1 por ciento y alcanzaron los 5.470 millones de dólares, mientras que las exportaciones chinas a Ecuador se expandieron un 27 por ciento hasta los 4.410 millones de dólares.
Este crecimiento refleja, en parte, el impacto del TLC en la reducción de aranceles y otras barreras al comercio. En enero de este año, Zhejiang YAT Electric Appliance Co., Ltd., una firma con sede en Jiaxing, en la provincia oriental china de Zhejiang, dedicada a la fabricación de herramientas eléctricas y productos inteligentes, obtuvo por primera vez certificados de origen en el marco del TLC para exportar baterías de iones de litio a Ecuador.
Se prevé que este lote de mercancías se beneficie de una reducción arancelaria de unos 99.000 yuanes (14.580 dólares) en Ecuador. “La entrega exitosa del pedido supone un buen comienzo para el comercio exterior de la empresa en 2026, y esperamos que el volumen de negocio con este cliente ecuatoriano alcance los 10 millones de yuanes (1,47 millones de dólares) en el primer año de colaboración”, sostuvo Wei Liebin, gerente del departamento de ventas internacionales de la compañía.
Por su parte, el sector empresarial ecuatoriano también valora los beneficios del acuerdo. Magaly Caicedo, presidenta de la Cámara de Comercio Ecuatoriano-China (CCECH), indicó a Xinhua que el tratado ha facilitado la importación de maquinaria, insumos y tecnología avanzada, permitiendo reducir costos y elevar la productividad de la industria nacional, en particular de las pequeñas y medianas empresas.
De cara al tercer año de aplicación del TLC, el cónsul general de China en Guayaquil, Gao Zhenting, proyectó que el comercio bilateral avanzará hacia una mayor diversificación. Mientras los vehículos de nueva energía se perfilan como un nuevo motor para las exportaciones chinas en Ecuador, nuevos productos ecuatorianos, como los lácteos, la carne de bovino y la madera, ganarán terreno en el mercado chino junto a los envíos tradicionales de camarón y banano.
Más allá del comercio de mercancías, la cooperación continuará ampliándose hacia nuevos ámbitos, aseveró Gao, quien señaló que el comercio electrónico, la cooperación en materia de inversión y la coordinación industrial en múltiples sectores serán áreas prioritarias. Asimismo, las empresas chinas seguirán ampliando sus inversiones en Ecuador en sectores como la acuicultura, las nuevas energías y la logística, contribuyendo a reducir costos, mejorar la eficiencia y promover la modernización tecnológica de las pequeñas y medianas empresas ecuatorianas, así como a impulsar un desarrollo más coordinado de las cadenas industriales.
Por su parte, el sector empresarial ecuatoriano considera que las exportaciones al mercado chino aún pueden crecer de forma significativa. “El 99,6 por ciento de la canasta exportable ecuatoriana tiene potencial para ingresar a China en un proceso gradual”, afirmó la directora ejecutiva de la CCECH, María Lissette Albán. Ella señaló que, para materializarlo, la institución continuará gestionando nuevos protocolos de acceso y promoviendo misiones comerciales junto al sector privado.
Este potencial cobra especial relevancia ante la expansión del mercado de consumo chino. Con más de 1.400 millones de habitantes, China ofrece un mercado de gran escala para los productos ecuatorianos. Según un plan gubernamental dado a conocer el mes pasado para impulsar el consumo durante el período del XV Plan Quinquenal (2026-2030), China prevé elevar las ventas minoristas de bienes de consumo hasta unos 60 billones de yuanes para 2030.
En este contexto, Darío Regalado, presidente de la Cámara de Comercio Ecuador Shanghai China, consideró, tras resaltar el potencial del mercado chino, tanto por su tamaño como por su poder adquisitivo, que el pleno aprovechamiento del TLC requerirá una estrategia integral que incluya el desarrollo de protocolos sanitarios, la mejora de la producción y una mayor promoción comercial a través de ferias y otros canales, así como una mayor utilización del comercio electrónico.
Regalado se mostró optimista sobre las perspectivas del acuerdo, siempre que se fortalezca la coordinación entre los sectores público y privado. A su juicio, Ecuador deberá aprovechar las ventajas que ofrece el TLC, cumplir con los estándares técnicos y apostar por productos de mayor valor agregado. De lograrlo, el acuerdo podría convertirse en uno de los principales motores del desarrollo económico de Ecuador durante la próxima década, concluyó. ■
