OMS declara emergencia internacional de salud por el brote de ébola en el Congo y Uganda
La Organización Mundial de la Salud declaró el domingo que el brote de ébola causado por un virus raro en la República Democrática del Congo y la vecina Uganda es una emergencia de salud pública de importancia internacional, tras registrarse más de 300 presuntos casos y 88 muertes.
La OMS agregó que, pese a su gravedad, el brote no cumple con los criterios de una emergencia pandémica como la pandemia de Covid-19, y desaconsejó el cierre de fronteras internacionales.
En una publicación en la red social X, el organismo indicó que también se ha reportado un caso confirmado por laboratorio en la capital congoleña, Kinshasa, que está a unos mil kilómetros del epicentro del brote en la provincia oriental de Ituri, lo que deja entrever una posible propagación más amplia. Señaló que el paciente había visitado Ituri y que también se han reportado otros presuntos casos en la provincia de Kivu del Norte, que es una de las más pobladas del Congo y limita con Ituri.
El ébola es altamente contagioso y puede contraerse a través de fluidos corporales como el vómito, la sangre o el semen. La enfermedad que provoca es rara, pero grave y a menudo mortal.
El objetivo de la declaración de emergencia por parte de la OMS es impulsar a las agencias donantes y a los países a actuar. Según los estándares de la OMS, muestra que el evento es grave, existe riesgo de propagación internacional y requiere una respuesta internacional coordinada.
Sin embargo, la respuesta global a declaraciones anteriores ha sido desigual. En 2024, cuando la OMS declaró que los brotes de viruela símica en el Congo y en otras partes de África eran una emergencia global, algunos expertos dijeron en ese momento que sirvió de poco para que diversos suministros —entre ellos pruebas diagnósticas, medicamentos y vacunas— llegaran rápidamente a los países afectados.
Es una variante del ébola rara y difícil de tratar
Las autoridades sanitarias han dicho que el brote actual, confirmado por primera vez el viernes, es causado por el virus Bundibugyo, una variante rara de la enfermedad del ébola para la cual no existen tratamientos ni vacunas aprobados. Aunque ha habido más de 20 brotes de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda, esta es apenas la tercera vez que se detecta el virus Bundibugyo.
La OMS indicó que en el Congo se concentran todos los casos excepto dos, los cuales fueron reportados en la vecina Uganda.
El virus Bundibugyo fue detectado por primera vez en el distrito Bundibugyo de Uganda, durante un brote en 2007 y 2008, en el que 149 personas resultaron infectadas y 37 murieron. La segunda vez fue en 2012, en un brote en Isiro, República Democrática del Congo, donde se reportaron 57 casos y 29 fallecimientos.
El conflicto y la migración complican los empeños por rastrear el brote
El director general de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, el doctor Jean Kaseya, dijo el sábado que en la comunidad aún hay un alto número de casos activos, particularmente en Mongwalu, donde se reportaron los primeros casos, “complicando significativamente los esfuerzos de contención y rastreo de contactos”.
El conflicto violento con milicianos —algunos de ellos respaldados por el grupo Estado Islámico—, así como el constante movimiento de población debido a la minería, tanto dentro del Congo como a través de la frontera con Uganda, también han planteado un gran reto para las labores de respuesta.
Las autoridades informaron por primera vez el viernes sobre la propagación de la enfermedad en la provincia oriental congoleña de Ituri, cercana a Uganda y Sudán del Sur. El sábado, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África reportaron 336 presuntos casos y 87 muertes en el Congo.
“Hay incertidumbres significativas sobre el número real de personas infectadas y la propagación geográfica relacionada con este evento en el momento actual. Además, hay una comprensión limitada de los vínculos epidemiológicos con casos conocidos o sospechosos”, señaló Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.
Los dos casos en Uganda incluyen a una persona de la que las autoridades dijeron que había viajado desde el Congo y murió en un hospital en la capital ugandesa, Kampala, y a otra que, según la OMS, también había viajado desde el Congo.
La OMS indicó que el alto porcentaje de casos positivos entre las muestras analizadas, la propagación a Kampala y Uganda, y los conglomerados de muertes en Ituri “apuntan a un brote potencialmente mucho mayor que lo que actualmente se está detectando y reportando, con un riesgo significativo de propagación local y regional”.
El brote en el Congo dejó 50 muertos antes de ser detectado
Kaseya indicó que la detección lenta retrasó la respuesta y le dio tiempo al virus para propagarse.
“Este brote comenzó en abril. Hasta ahora no conocemos el caso índice. Eso significa que no sabemos cuál es la magnitud de este brote”, explicó Kaseya, usando un término para referirse al primer caso detectable de una epidemia.
La presunta víctima más temprana de la que se tienen noticias, un hombre de 59 años, desarrolló síntomas el 24 de abril y murió en un hospital en Ituri el 27 del mismo mes.
Para cuando las autoridades sanitarias fueron alertadas por primera vez sobre el brote a través de redes sociales el 5 de mayo, ya se habían registrado 50 muertes, dijeron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África.
La OMS indicó que se han reportado al menos cuatro muertes entre trabajadores de salud que mostraron síntomas de ébola.
Los diagnósticos y las vacunas han sido un gran problema para África
Shanelle Hall, asesora principal del jefe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en África, dijo a reporteros el sábado que había cuatro tratamientos bajo consideración para el virus Bundibugyo, pero que no se estaba considerando activamente ninguna vacuna.
Un problema aún mayor es que incluso las vacunas y tratamientos existentes para otros virus del ébola no se fabrican en África. La lucha del continente por obtener vacunas de países más ricos durante la pandemia de Covid-19 impulsó distintas iniciativas para acelerar su capacidad de fabricar vacunas, pero los recursos siguen siendo escasos.
Kaseya dijo que la demanda de una vacuna para un virus raro como Bundibugyo, que no es tan mortal como el ébola Zaire —predominante en los brotes pasados del Congo—, ha sido el problema recurrente en las discusiones con compañías farmacéuticas sobre la fabricación de vacunas.
“Si de verdad queremos triunfar en este continente, tenemos que fabricar lo que necesitamos”, afirmó. “No podemos esperar a que otros vengan a decirnos qué hacen cada día”.
