Las autoridades tailandesas elevaron este sábado a nueve el número de fallecidos por el tiroteo registrado el viernes en Tailandia que afectó a una escuela al norte de Bangkok, tras confirmar la muerte de una estudiante.
En su última actualización, el Ministerio de Sanidad indicó hoy que una nueva persona había perdido la vida a raíz del incidente registrado la mañana del viernes en la escuela Debsirin, en la provincia de Nonthaburi y a unos quince kilómetros de la capital.
Por su parte, el colegio publicó en sus redes sociales la esquela de la estudiante, quien se encontraba en el grado “Mattayom 1”, que generalmente comprende a menores de entre 12 y 13 años.
“Deseamos que descanse en paz eterna. Enviamos nuestro apoyo a su familia. Les deseamos mucha fuerza para superar esta pérdida”, apunta el colegio en su publicación en Facebook.
El centro también ha publicado una foto en blanco y negro con sus cinco profesores y trabajadores que murieron en el incidente, perpetrado por uno de sus estudiantes, quien se quitó la vida en una de las aulas del recinto.
Antes de acudir al centro educativo, el atacante, un adolescente de catorce años armado con una pistola, asesinó a sus dos abuelos, con quienes vivía.
Previamente, el ministerio de Sanidad dijo que siete personas permanecen hospitalizadas en condición grave, sin aportar más detalles.
El jefe de la Policía forense, Wiroon Supasingsiripreecha, indicó este sábado a los medios que todas las víctimas murieron por “herida de bala”, la mayoría de un solo disparo en algún órgano vital, incluidos sus abuelos.
La Policía, que interrogó el viernes a los padres del tirador, investiga el motivo del asalto, mientras un oficial afirmó que se encontraron en el ordenador del joven —que usó un arma registrada a nombre de su abuelo— videos de ataques armados contra colegios estadounidenses.
Por su parte, el primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, dijo el viernes que el ataque “había sido planeado con cuidado” y que las primeras investigaciones apuntan a que el joven sufría de “estrés académico” ante la supuesta presión de sus abuelos —uno de ellos profesor retirado— para que sacase buenas notas.
El tiroteo fue el segundo en una escuela en lo que va de año, pues el pasado febrero la directora de un colegio de Hat Yai (sur del país) murió después de que un hombre irrumpiera a tiros en el centro.
Fue, además, el tiroteo más grave en Tailandia desde octubre de 2022, cuando un expolicía abrió fuego en el interior de una guardería de la localidad de Uthai Sawan, en el noreste del país, y mató a 34 personas, entre ellas 22 niños y una profesora embarazada.
El suceso ha vuelto a poner sobre la mesa el debate de la tenencia de armas de fuego en la nación, donde sucesos así no son inusuales.
Tailandia tiene unas 15.14 armas de fuego por cada 100 civiles, según datos de Small Arms Survey, y gran facilidad para acceder a ellas por parte de personal del Ejército y la Policía.
