(Multimedia) Entrevista: Experto peruano destaca experiencia a gran escala de China en lucha contra desertificación
LIMA, 17 ago (Xinhua) — China ha acumulado en los últimos años una experiencia a gran escala y de largo plazo en la lucha contra la desertificación, logrando resultados significativos que impulsan la restauración ecológica, destacó el especialista peruano Jorge Torres Padilla.
Torres Padilla, quien es especialista en materia de cambio climático y director ejecutivo de la empresa Paskay, explicó en entrevista con Xinhua que un ejemplo emblemático de este esfuerzo chino es el Programa de la Franja Forestal Protectora de los Tres Nortes (noroeste, norte y noreste), que comenzó en el año 1978.
A su juicio, la experiencia china demuestra que enfrentar la degradación de la tierra requiere políticas sostenidas en el tiempo, planificación territorial, investigación científica, innovación tecnológica y participación de las comunidades locales.
Resaltó que la propia Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (Unccd, siglas en inglés) reconoce la importancia de este programa en los esfuerzos para combatir ese fenómeno.
Un aspecto destacado por el experto es la continua evolución del país asiático hacia soluciones tecnológicas adaptadas a las condiciones geográficas de cada región, utilizando herramientas avanzadas de monitoreo, tecnologías de restauración, recuperación de vegetación y sistemas para controlar dunas.
Por otra parte, Torres Padilla advirtió que la degradación de los suelos sigue siendo “un desafío” que compromete la seguridad alimentaria, hídrica y económica global. Según datos de la Unccd, hasta el 40 por ciento de las tierras del planeta están degradadas, lo que genera pérdidas económicas anuales estimadas en 878.000 millones de dólares.
Frente a este escenario, sostuvo que “la cooperación internacional es urgente” para movilizar financiamiento, investigación y tecnología entre actores globales, destacando que la próxima COP17 de la Unccd “representa una oportunidad” clave para acelerar inversiones concretas y fortalecer la resiliencia frente a las sequías.
En ese marco, enfatizó que la cooperación entre los países del Sur Global resulta “estratégica”, porque comparten problemas comunes como las sequías, la degradación de la tierra y la necesidad de fortalecer economías rurales mediante el intercambio adaptable de conocimientos técnicos.
Al abordar la realidad de Perú sobre este tema, Torres Padilla precisó que para el país sudamericano la lección principal sobre la experiencia de China radica en “adoptar un enfoque integral” y de largo plazo, ajustado a la geografía nacional.
En los Andes, este enfoque se traduce en recuperar pastizales, bofedales y suelos degradados, mientras que en la Amazonía las estrategias deben priorizar la conservación de bosques, restauración ambiental y fortalecimiento continuo de las capacidades técnicas comunitarias.
“La experiencia china deja una lección fundamental: la restauración de tierras degradadas no puede depender de proyectos aislados. Requiere continuidad de las políticas públicas, inversión, conocimiento científico, participación de las comunidades y soluciones adaptadas a cada territorio”, remarcó.
Respecto al marco normativo local, el especialista recordó que el país andino cuenta con el “Plan de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación, Degradación de Tierras y Sequía al 2030”, que ha sido aprobada por el Ministerio del Ambiente.
A su juicio, esta hoja de ruta resulta indispensable para responder de manera integral a una problemática geográficamente diversa, donde fenómenos extremos como El Niño agravan la erosión costera, alteran precipitaciones y generan graves periodos de déficit hídrico regional.
Ante la COP17 de la Unccd que comenzó este 17 de agosto en Mongolia, Torres Padilla consideró que el Gobierno peruano debe priorizar la implementación territorial del Plan de Acción Nacional, con financiamiento sostenible e indicadores que permitan medir los avances en productividad del suelo y conservación de los recursos hídricos.
Recomendó igualmente que el sector privado debe convertirse en un aliado clave para aportar innovación, capital técnico e inversión, transformando los compromisos internacionales en proyectos territoriales sostenibles que aporten beneficios directos a las comunidades locales.
“Consideramos que el reto hacia 2030 es pasar de la lógica de proyectos aislados a una agenda de restauración territorial de largo plazo, capaz de movilizar recursos públicos y privados y generar beneficios ambientales, sociales y económicos para las comunidades”, concluyó.



