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Prevenir un infarto
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Infarto ¿Qué probabilidad tengo que me dé?

Dr. Leonel Arguello Yrigoyen, médico especialista en Epidemiología.

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Un ataque al corazón es cuando una arteria bloqueada por grasa o por un coágulo, que evita que la sangre lleve el oxígeno y los nutrientes a los músculos del corazón, por lo que éstos comienzan a morir si no se reactiva la circulación. Los síntomas del ataque cardíaco pueden ser inmediatos o aparecen lentamente durante horas.

Prevenir un infarto
Probabilidad de un infarto

Los principales factores de riesgo o elementos, que conducen a una mayor probabilidad de tener un infarto agudo de miocardio, se clasifican en factores no modificables o sea, que no podemos cambiarlos, como la edad, sexo, antecedentes familiares, enfermedades o condiciones previas y los factores modificables, que son aquellos en que sí podemos actuar en ellos de forma preventiva para reducir el riesgo de la enfermedad, en otras palabras, donde sí podemos actuar y tenemos control de nuestra salud.

A medida que avanza la edad, existen más probabilidades de desarrollar algún grado de enfermedad de las arterias coronarias, que llevan oxígeno y nutrientes a los músculos cardíacos; los hombres tienen dos a tres veces más probabilidades de sufrir un infarto que las mujeres; si una persona tiene un familiar de primer grado, padre, madre, hermano o hermana, con antecedentes de haber padecido enfermedades cardíacas, como la angina de pecho o infarto, presenta el doble de probabilidades de desarrollar problemas similares comparado con la población que no cumple estas características.

Parte de las toxinas que se encuentran en los cigarrillos, reducen el calibre de las arterias coronarias y las dañan. Las personas que fuman 20 o más cigarrillos al día, tienen un 60 a 90% más de probabilidad de desarrollar una enfermedad coronaria y sufrir un infarto.

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Pequeñas cantidades de tabaco pueden resultar nocivas. Un solo cigarrillo al día aumenta en un 30% las probabilidades de desarrollar una enfermedad coronaria, con respecto a quien no fuma. Además, los “fumadores pasivos” o que no fuman, pero aspiran el humo de los fumadores, también se ven afectados por los efectos perjudiciales del tabaco.

Igualmente se incrementa el riesgo de enfermedad coronaria, cuando se consume una dieta alta en grasas saturadas, que aumenta los niveles de colesterol en la sangre y va obstruyendo las arterias con el tiempo; la falta de actividad física o sedentarismo, se relaciona también con un mayor riesgo de tener sobrepeso u obesidad e hipertensión, cuanto mayor sea la presión arterial más afecta a las arterias coronarias.  

El aumento de los niveles de glucosa en la sangre, asociados con la Diabetes tipo 1 y 2 puede dañar las arterias coronarias. Las personas con Diabetes tienen 2.5 veces más probabilidades de desarrollar una enfermedad coronaria que la población general.

El sobrepeso y la obesidad, conduce a potenciar los factores de riesgo asociados a sufrir un infarto, pues tienen un mayor riesgo de desarrollar hipertensión arterial, tienden a tener niveles más altos de colesterol como resultado de una dieta alta en grasas y presentan un mayor riesgo de desarrollar Diabetes tipo 2.

El consumo excesivo de alcohol puede causar hipertensión y aumento de los niveles de colesterol en sangre, aumentando así el riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria.

La utilización de drogas estimulantes del tipo cocaína, anfetaminas, crack y metanfetaminas, puede en ocasiones, provocar un infarto, porque producen un estrechamiento de las arterias coronarias. Se debe sospechar dicho consumo como las causas más comunes de muerte súbita, tras sufrir un infarto en personas jóvenes que no padecían una enfermedad cardíaca conocida con anterioridad.

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Los cinco principales factores de riesgo que pueden conducir a un infarto son el consumo de tabaco, la hipertensión arterial, el sobrepeso y la obesidad, los niveles elevados de colesterol y el sedentarismo. Para reducir el riesgo de sufrir un infarto deben establecerse cambios en el estilo de vida de cada paciente.

Ahora le toca a usted valorar cuál es su riesgo y tomar las medidas preventivas, siempre está a tiempo de cuidar su salud, nunca es demasiado tarde. Aconséjese y aconseje a los demás.

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