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MARTES DE LITERATURA: LA CULTURA Y EL OFICIO

Cultura: saber, para hacerlo bien
Por Raimundo López Medina
https://www.facebook.com/raimundo.lopezmedina
La cultura es una base sólida para escribir con corrección y éxito, saber es bueno para todo, desde una actividad práctica en el hogar, una conversación con personas recién conocidas hasta para enfrentar las situaciones de la vida, las cotidianas, la adversidad y la felicidad. Tener cultura es el mejor camino para hacer bien el trabajo en el periodismo y lo pone a uno a salvo del disparate y el error. Por supuesto, no es solo eso, pero sí una buena parte. Es tan útil como escuchar consejos o aprender de la experiencia de otros. La relación con los demás me enseñó que quien dedica tiempo a una actividad, y más cuando es mucho tiempo o la vida, tiene algo útil que decir, una sabiduría que es como un tesoro que uno agradece, sobre todo, cuando la persona tiene la suficiente generosidad como para compartirla. Es una virtud también saber escuchar.
Lo cuento por gratitud y para repasar la experiencia que uno acumula con el paso de los años y por lo que pueda servir a otros. Y también por quienes ayudaron a lo largo del camino, en especial a los maestros, esos buenos que tuvimos y siguen ahí en la memoria agradecida y que emociona recordarles.
La importancia del saber en nuestro oficio se sintetiza en un refrán que le escuché a Tubal Páez, tiempo atrás presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC): “Los médicos entierran a sus errores, los periodistas, los publican”. Por supuesto, es por el lado negativo del asunto, pues el otro, el positivo, es gratificante y satisface hacer bien lo que uno se comprometió. Tubal citó la frase en el recordado congreso de la UPEC de 1999, en el cual Fidel compartió con los delegados y una de las sesiones se prolongó hasta la mañana del día siguiente, tan a gusto se sentía. El tema de la calidad estaba en la agenda del congreso. Esa reunión fue un hito en la historia del periodismo cubano.
El debate sobre como escribir con corrección y elegancia es antiguo y continúa hoy, pues se siguen publicando errores y “horrores”, como decían cumbres del oficio en la mesa de edición de Prensa Latina y es así, tanto en la literatura como en el periodismo.
La referencia más antigua al asunto la encontré en El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, publicada en 1605. En su obra maestra Miguel de Cervantes Saavedra critica y se burla de la pobreza de lenguaje frecuente en algunas novelas de caballería que le precedieron, “donde en muchas partes (Don Quijote) hallaba escrito: La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura. Y también cuando leía: “…los altos cielos que de vuestra divinidad divinamente con las estrellas os fortifican, y os hacen merecedora del merecimiento que merece la vuestra grandeza”.
“Con estas razones perdía el pobre caballero el juicio, y desvelábase por entenderlas y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara ni las entendiera el mesmo Aristóteles, si resucitara para sólo ello”, escribió Cervantes en el inicio de su célebre novela, considerada el segundo libro más leído de la historia después de La Biblia.
Más de cuatro siglos después se han multiplicado infinitamente el número de personas que escriben y el nivel de calidad de la obra común es muy superior al común de antaño, pero también hay profesionales quienes hacen enflaquecer la razón sin llegar a los extremos de hacerse merecedores del merecimiento que merecen…
En esta época el asunto que preocupó a Cervantes en fecha tan lejana como el año 1605 requiere mayor atención debido a la popularización de la escritura en los sistemas modernos de comunicaciones y millones de seres humanos emplean el teclado de computadoras y celulares para intercambiar con familias, amistades y colegas, un mecanismo que apenas 40 años atrás era de uso casi exclusivo de periodistas, escritores, secretarias, escribanos, archivistas y otros pocos oficios. De esa forma, se escribe y se lee como nunca antes en la historia humana.
Es un logro de nuestra especie que tan masivamente las personas se comuniquen y se expresen, porque de alguna manera ayuda a dar voz a los que nunca la tuvieron y así abrir grietas en la cultura dominante usada para la subordinación, la maldad y la explotación de los otros, hasta que se logre sustituirla por una cultura de la bondad y la solidaridad. “Ser culto es el único modo de ser libre”, sentenció Martí.
Estos grandes progresos en las comunicaciones también provocan que algunos han convertido en zonas de desastre de la lengua a las redes sociales. Por la imagen de uno y respeto a los demás, la respuesta no puede ser la indiferencia y la desidia. Además, son limitaciones que pueden ser remediadas con ayuda y esfuerzo colectivo y propio.
La lectura, el estudio y la cultura que uno va logrando han sido y son herramientas útiles para el ejercicio del periodismo y el progreso personal en la vida, junto a la voluntad de superación, hacer lo correcto y lo mejor que uno es capaz.

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