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La leche materna es el mejor regalo para nuestros hijos
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La leche materna es la mejor opción para los bebés.

El mejor regalo de vida que se le puede ofrecer a las y los hijos es la leche materna.

Por Alicia Yolanda Reyes.

Dar pecho al bebé en cuanto llegaba al mundo fue por siglos un acto natural, las madres sabían que además de mantenerlos saludables, era una manera de evitar embarazos frecuentes, ayudarlos a crecer sanos, lo que contribuía a que se creara un vínculo entre madre e hijo/a en los primeros años.
Las personas de escasos recursos que tenían que reintegrarse a labores productivas, traían a sus hijos con un rebozo pegados al cuerpo, de tal forma que podrían amamantarlos a libre demanda, sin dejar de hacer otras cosas.

La leche materna es el mejor regalo para nuestros hijos
La leche materna


Incluso las madres que eran amas de casa cocinaban, hacían la limpieza de la casa con su hijo a cuestas, no se cuestionaban si era o no adecuado. Así lo habían hecho sus abuelas y todas sus ancestras, y no lo cuestionaban; era algo natural.
A partir de la segunda mitad del siglo pasado, la publicidad agresiva de los fabricantes de leche de fórmula, lograron convencer a las madres de familia que era mejor la que ellos ofrecían, y permitían a la mujer empoderarse, y realizar otras actividades, por lo que desde 1960, millones de niños dejaron de ser amamantados por sus madres, y ahora como adultos son víctimas de una serie de patologías que pudieron haber sido evitadas.
Las representantes de Nestlé y otras empresas que impulsaron la llamada “Leche maternizada”, acudían a las clínicas donde las mujeres daban a luz a obsequiarles biberones, leche de fórmulas y papillas envasadas, ofrecían pláticas en las que hacían creer a las madres primerizas que era la mejor forma de crear a sus hijes sanos, cuando es todo lo contrario.
Actualmente sabemos que la industria láctea comercial obtiene ganancias de 55 mil millones de dólares al año. E invierte 3 mil millones en promoción para ganar cada día más adeptos.
En la década de los 70 se realizó una investigación en la que se demostró que la utilización de la mal llamada leche materna había causada una epidemia de desnutrición y mortandad, en especial en países de ingresos bajos.
El periodista británico Mike Muller realizó una serie de reportajes en los que acusó a esta industria de ser causante de estas muertes, el cual tituló “El asesino de bebés”. Publicado en 1974 denunció la publicidad agresiva de sus productos en comunidades pobres, de Asia, África y América Latina.
Puntualizó que además de que estos productos no ofrecían los nutrientes que promocionaban, el poco acceso a aguas limpias y medidas de higiene básicas como la esterilización de biberones, o la falta de capacidad de las madres para leer las cantidades que deberían utilizarse en cada toma incrementaban los riesgos de ofrecer una menor cantidad de la requerida por los infantes.
La multinacional se negó a aceptar su responsabilidad por las muertes de infantes en países pobre, e incluso ganó un juicio contra el periodista acusándolo de difamación.
La Organización Mundial de la Salud para la infancia UNICEF implementó en 1981 el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, que tiene como objetivo “frenar la comercialización agresiva e indebida de sustitutos de leche materna”.
Pero en la práctica la industria sigue sus malas prácticas logrando incidir en personal de salud, como enfermeras, médicos, ginecólogos y pediatras que aconsejan a las madres utilizar la leche de fórmula “porque la que ellas producen no es suficiente”.
Una persona cercana me comentó que cuando dio a luz a su primer bebé, el pediatra le aconsejó ayudarse con biberones los primeros días, para que ella que había tenido un embarazo difícil y un parto complicado, lograra recuperar fuerzas.
Otra amiga me contó que como vive con diabetes, el médico le aconsejó no amamantar a su bebé para evitar trasmitirle la patología.
Existen varios estudios serios que demuestran que la lactancia materna proporciona anticuerpos de diversas enfermedades que protegen a los bebes.
Los bebés que son amamantados, por lo menos los primeros 6 meses de su vida, aunque ahora se aconseja hacerlo por uno o dos años, tienen menos riesgo de en la vida adulta, e incluso en la juventud de sufrir obesidad, hipertensión, y una serie de patologías.
Amamantar a les hijes es darles vida, ofrecerles las mejores opciones para una vida sana, física y emocionalmente, es el mejor regalo que se les puede dar para la vida, así que antes de optar por alimentar con leche de fórmula, piénsalo dos veces (aliciayolandar@hotmail.com)

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